
El libro en sí, se divide en tres partes enlazadas todas entre si y cerrando un círculo perfecto pero tramposo, lo mejor será analizar cada parte por separado. Se inicia de forma que crea adicción, Wells se reune con un autor americano que existió en realidad y que publicó unaespecie de secuela de "La guerra de los mundos", la animadversión inicial de Wells tras unas copas dará paso a una visita a los sótanos del Museo de historia de Londres, allí Wells descubrirá un platillo volante y el cuerpo de un extraterrestre y un incidente aparentemente sin importancia nos llevará directamente a la primera parte de esta novela cuya sinopsis es la perfecta descripción de lo que nos encontraremos. "Los miembros de una expedición naval a la Antártida contemplan la caída de un platillo volante. A continuación el caos y la muerte asolan la expedición". ¿Le suena a alguien?
Pues sí, la primera parte es un remake más que nada de la película de John Carpenter "La Cosa", en lugar de encontrarnos en una moderna estación metereológica y de investigación, estamos en un barco atrapado entre los hielos. Todo lo que sucede a continuación vendría a ser como el guión cinematográfico adaptándolo al año 1829, y aquí amigos hay poco lugar para la originalidad prácticamente sabemos todo lo que va a suceder. Félix J. Parma demuestra que además de la escritura conoce el mundo del cine e incluso se permite un pequeño homenaje más en este caso a"El Imperio Contrataca" segunda parte de otra mítica trilogía todo sea dicho. Pero luego como admirador de Edgar Allan Poe, tira de la ucronía y lo embarca en el "Annawan" y con este hecho mata varios pájaros de un tiro, le rinde homenaje al maestro de la novela gótica americana, y nos da una respuesta original a dos interrogantes que rodearon una de las novelas de Poe, como era posible que en su libro de "Las aventuras de Arthur Gordon Pym" el autor demostrase unos conocimientos tan amplios sobre la vida en un barco, cuando la única travesía que al parecer realizó en su vida en barco fue en su niñez y de paso ya tenemos la fuente de inspiración de la novela mencionada, con su extraño final que a tantas interpretaciones se abre. En cuanto al otro protagonista principal de esta primera parte es de nuevo un personaje real un tal Jeremiah N. Reynolds partiendo de unos hechos reales, este hombre era director de un periódico, pero lo dejó convirtiéndose en un conferenciante que preconizaba que el interior de la Tierra era hueco y finalmente en busca de su sueño embarcó rumbo a la Antártida en 1829, pero la realidad es que en ese viaje dudamos que se encontrase a bordo con Poe y menos aún con un extraterrestre. Lo que si es cierto es que al regreso de su viaje la tripulación se amotinó y lo abandono en la costa chilena junto a otro misterioso hombre del que nunca se conoció la identidad, aunque en la novela las cosas no son exactamente así se imaginan quien es el misterioso acompañante ¿no?. Quizás el aspecto más original en esta primera parte es el momento en que el autor juega con nosotros y también en forma casi diría cinematográfica elimina de un plumazo a uno de los personajes de esta primera parte, hecho trascendental en el desarrollo de toda la novela, aunque no será hasta casi el final del libro cuando adivinemos que se escondía tras toda esta maniobra de cambiar el final, retroceder unas páginas y elaborar uno nuevo.

Esta segunda parte es la que más me ha gustado, cierto es que es un transplante de la novela original de H. G. Wells "La guerra de los mundos" pero al menos el reencontrarse con viejos conocidos, el desarrollo de la historia de amor entre Gilmore y Emma, la visión del propio H. G. Wells ante una realidad que parecen haber salido de su pluma o una estupenda galería de secundarios como el agente Clayton una especie de Fox Mulder del siglo XIX véase sino la narración que acompaña para describir dónde vive y el porque e incluso también el papel de "El enviado" siendo tan prepotente como para decir cual es su único temor, hacen que está segunda parte se recobre parte de la magia. Además de que sobre todo al principio de nuevo Félix J. Parma nos mantiene en ascuas se trata de una invasión real, o es obra de ese maestro del engaño antes llamado Murray, ahora Montgomery Gilmore

Félix J. Parma ha conseguido ver traducida su novela a más de treinta idiomas y convertirse más fuera de nuestras fronteras que dentro de ellas en un autor de best sellers, con capacidades y calidad sólo que en está ocasión le ha fallado, no la narración, sino que en ocasiones reina la sensación de un dejà-vú y eso es un lastre. De todas maneras esperaré con ganas ese cierre de la trilogía esperando que este a la altura del estupendo "El mapa del tiempo".
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